Montoneros
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Montoneros fue una organización polÃtico militar argentina que desarrolló la lucha armada entre 1970 y 1979, aunque su perÃodo de máximo poder se extendió hasta 1976. Sus objetivos fueron: la desestabilización del gobierno de facto autodenominado "Revolución Argentina" (OnganÃa, Levingston, Lanusse / 1966 - 1973), el retorno al poder del General Juan Domingo Perón, y la instauración en la Argentina de un sistema polÃtico que denominaban "Socialismo Nacional", al que consideraban como la evolución histórica natural del peronismo.
Si bien durante sus primeros años de existencia recibieron el apoyo del General Perón y de buena parte del Movimiento Peronista, a partir del primero de mayo de 1974, los graves errores polÃticos cometidos, que ocasionaron el rechazo sufrido por parte del mismo lÃder y de los sectores sindicales y polÃticos del peronismo ortodoxo, motivaron el gradual aislamiento y el pase a la clandestinidad del grupo, que posteriormente fue aniquilado por la dictadura militar que derrocó a la viuda de Perón, MarÃa Estela MartÃnez, el 24 de marzo de 1976.
[editar] OrÃgenes, ideologÃa y fundadores
Las raÃces tempranas del movimiento se pueden encontrar en la década del 60, en la confluencia de militantes del movimiento nacionalista estudiantil Tacuara, la Agrupación de Estudios Sociales de Santa Fe, y el integrismo de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
Desde dichas vertientes se perfilan grupos que luego se afianzarÃan junto a la militancia católica de jóvenes pertenecientes a clases medias y altas, cuyo órgano de prensa aglutinante era la revista Cristianismo y Revolución, dirigida por Juan GarcÃa Elorrio. A partir de allà se conforma el Comando Camilo Torres, el cual, junto al grupo conducido por José Sabino Navarro, pueden considerarse las células iniciales de Montoneros.
Hacia fines de la década del 60 fueron organizándose polÃticamente junto al peronismo revolucionario, de neto perfil populista y anti-imperialista, en tanto que su ideologÃa se iba estructurando con una poco clara mezcla de la doctrina peronista, con elementos del marxismo latinoamericano revolucionario provenientes del Che Guevara y de Fidel Castro, recibiendo además fuertes influencias católicas desde el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Varios fundadores de lo que luego se transformarÃa en una organización armada se conocieron cuando eran seguidores del sacerdote tercermundista Carlos Mugica.
Autodefinidos en sus comienzos como una vanguardia armada nacionalista, católica y peronista, y utilizando consignas tales como "Perón o muerte", Montoneros se asume como organización polÃtico militar en la provincia de Buenos Aires, y es encabezada por Fernando Abal Medina, Carlos Gustavo Ramus, José Sabino Navarro, Emilio Maza, Carlos Capuano MartÃnez, Norma Arrostito, Mario Firmenich, entre otros.
Los fundadores de la organización Montoneros deciden adoptar ese nombre para resaltar la continuidad histórica con los caudillos del interior argentino en el siglo XIX y las "montoneras" originales, del "Chacho" Peñaloza y Felipe Varela, estableciendo asà una lÃnea polÃtica nacionalista, antiimperialista y federal que, partiendo de San MartÃn y las guerras de la independencia, pasa por los caudillos y Juan Manuel de Rosas, desembocando finalmente en Juan Domingo Perón. Inclusive, en las primeras épocas de la organización guerrillera, varios de sus comandos operativos (Unidades de Combate) adoptaron circunstancialmente el nombre de esos caudillos para firmar sus "partes de guerra". Esta práctica se abandonó posteriormente cuando sus militantes comenzaron a caer en combate contra la dictadura, y los comandos firmaban entonces con los nombres de los compañeros muertos.
Posteriormente, otros dirigentes notorios fueron Julio Roqué, Dardo Cabo, Marcos Osatinsky, Roberto Quieto, Horacio Mendizábal, Raúl Yaguer, Roberto PerdÃa, Fernando Vaca Narvaja, Rodolfo Galimberti, algunos de ellos provenientes de la organización Descamisados y otros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR, una organización armada peronista similar, pero de bases más definidas hacia el marxismo, que se fusionó con Montoneros en octubre de 1973).
El 7 de Septiembre de 1970 en William Morris, provincia de Buenos Aires, murieron en combate Fernando Abal Medina y Carlos Gustavo Ramus. Desde entonces, la militancia que adscribe al sector de izquierda peronista conmemora esa fecha como el "DÃa del Montonero".
[editar] Los pasos previos: Vandor
El 30 de junio de 1969 en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica, en la calle La Rioja 1945 de la Capital Federal, fue asesinado Augusto Timoteo Vandor por un grupo comando que se identificó mediante un "Parte de guerra" como "Ejército Nacional Revolucionario". Este grupo estaba integrado por varios de los cuadros combatientes de lo que luego fue la organización Montoneros. Participaron de la operación: Carlos Caride, Rodolfo Walsh, Horacio "el Lauchón" Mendizábal y Dardo Cabo entre los más notorios. En realidad, este comando fue inicialmente el germen de una organización polÃtico militar denominada "Descamisados", conducida por Caride, Mendizabal, De Gregorio, Norberto Habegger, entre otros, que en 1972 se disuelve y se integra a Montoneros. Dardo Cabo reconoció públicamente que él habÃa confeccionado los planos de la UOM para la operación, y que Rodolfo Walsh habÃa hecho la planificación de la misma.
[editar] Su primera acción pública
La organización armada Montoneros se presentó ante la sociedad el 1 de junio de 1970 mediante el secuestro y asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu, quien fuera la cabeza de la Revolución Libertadora, una sublevación cÃvico militar que en 1955 habÃa derrocado al segundo gobierno constitucional peronista. El general habÃa sido secuestrado dos dÃas antes, el 29 de mayo, cuando militantes Montoneros (vestidos como oficiales del Ejército) lo capturaron en su departamento, haciendole creer que le brindarÃan custodia. Aramburu fue sometido a "juicio revolucionario" en una chacra de la localidad de Timote, provincia de Buenos Aires, y acusado por traición a la patria, por los fusilamientos en los basurales de José León Suárez y por la desaparición del cadáver de Evita y posteriormente ejecutado por Fernando Abal Medina. Generalmente los estudiosos de los movimientos armados de la época establecen el punto fundacional en este secuestro, pero en la práctica Montoneros ya existÃa como una organización polÃtica desde varios meses antes, aunque muy minoritaria y casi secreta.
[editar] La toma de la Calera
El 1 de julio de 1970, a las 7.30, los Montoneros realizan un operativo en la localidad cordobesa de La Calera. Toman la comisarÃa, se asalta el Banco de la Provincia de Córdoba, se toma la central telefónica y se inutilizan los equipos y se deja en la esquina del banco una caja -supuestamente un explosivo- que en realidad contenÃa un grabador con la marcha peronista. Diversos problemas en el repliegue e incorrectas medidas de seguridad determinan la detención de varios militantes, entre ellos algunos fundadores de la organización. Fueron heridos Ignacio Velez y Luis Lozada y detenidos José Breganti, Felipe Defrancesco, Cristina Liprandi, José Fierro, Juan Conte Grand, Juan Sorati MartÃnez, Heber Albornoz. Muere en el enfrentamiento el Comandante Emilio Maza.
[editar] Inserción en el peronismo
A partir de allà y en sus primeros años de accionar, los Montoneros iniciaron un proceso de rápida captación de cuadros en el peronismo (que podÃa comprobarse con la participación de decenas de miles de simpatizantes y adherentes en las manifestaciones populares), y un gran crecimiento de militantes y adeptos que se integraban a sus agrupaciones de superficie (Juventud Peronista de las Regionales, Juventud Trabajadora Peronista y Juventud Universitaria Peronista, que titularizaba los Centros de Estudiantes en casi todas las facultades del paÃs), y pudieron influir polÃticamente en el levantamiento de la proscripción del peronismo y la posterior convocatoria a elecciones, en las que impusieron la consigna: "Luche y Vuelve".
[editar] La relación con Perón
Desde su exilio en Madrid, Perón los alentó en su proceder guerrillero, pues la lealtad incondicional de esta organización le resultaba útil para presionar y desestabilizar a los gobiernos de facto de la llamada Revolución Argentina que gobernaba por entonces en el paÃs.
En dicha lÃnea estratégica, a la distancia Perón los denominó «formaciones especiales», dando a entender que la existencia de los Montoneros y las otras organizaciones armadas del peronismo eran una circunstancia temporal y táctica, que se justificaba en la medida de la existencia de una dictadura militar. No obstante, les prodigó elogios tales como «juventud maravillosa», e inclusive en una carta, refiriéndose a la ejecución del General Aramburu, les escribió «encomio todo lo actuado». Según consta en numerosos testimonios y declaraciones públicas de la época, los Montoneros creyeron asà que eran la vanguardia revolucionaria funcional a los planes del viejo caudillo para la construcción de una Patria Socialista.
El 11 de marzo de 1973 en las elecciones generales, el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) nucleaba al Partido Justicialista, al Partido Conservador Popular, al Partido Socialista Unificado y a otras fuerzas menores, y ganó por abrumadora mayorÃa llevando como candidato a presidente al Dr. Héctor José Cámpora. Perón retorna definitivamente a la Argentina, y a partir de esos dÃas modifica sustancialmente su relación con las corrientes de izquierda de su propio partido, prefiriendo apoyar y respaldarse en el ala histórica más conservadora del amplio espectro de sus colaboradores y simpatizantes de derecha, marcando por lo tanto una creciente distancia discursiva hacia Montoneros, y quitándole gradualmente espacio y protagonismo polÃtico dentro del movimiento que indiscutiblemente él lideraba.
[editar] La masacre de Ezeiza
El 20 de junio de 1973, durante la tan esperada oportunidad del regreso de Perón a su paÃs luego de 18 años de exilio, ocurren los hechos conocidos como masacre de Ezeiza, localidad cercana al aeropuerto internacional donde arribarÃa la aeronave, constituyendo el dramático anticipo de todo lo que sobrevendrÃa en los siguientes años del escenario polÃtico argentino.
Una multitud jamás vista, estimada por los medios periodÃsticos de la época en dos millones de personas, se congregó en el lugar para recibir a su lÃder y, en medio de ella, las columnas de Montoneros junto a otras agrupaciones de izquierda representaban un despliegue de movilización imponente. Por expresas directivas de Perón, la seguridad de todo el operativo del regreso se delegó en el Coronel (RE) Jorge Osinde, perteneciente al ala más conservadora de su movimiento polÃtico, soslayando y quitándole el poder operacional a Esteban Righi (por entonces Ministro del Interior de la Nación), responsable natural de la seguridad del paÃs e ideológicamente cercano a Montoneros.
Varios enfrentamientos -cuyo saldo de quizás centenas de muertos y heridos nunca fue determinado exactamente, ni investigado judicialmente- se generaron durante todo el dÃa entre los grupos armados paramilitares a cargo del operativo de seguridad, y las multitudinarias columnas de manifestantes Montoneros, en medio de cientos de miles de obreros peronistas con sus familias y desorientados simpatizantes del viejo general, quienes no entendÃan lo que estaba ocurriendo.
Al caer la tarde, y ante las noticias provenientes de Ezeiza, la aeronave que traÃa de regreso a Perón finalmente fue desviada al aeropuerto de Morón. Por la noche aún continuaron las corridas y enfrentamientos armados en Ezeiza, mientras la mayorÃa de la multitud pugnaba por abandonar el área y ponerse a salvo.
[editar] Las contradicciones con el gobierno
Una vez radicado en el paÃs Perón comenzó a apartarse tanto de los cuadros armados de Montoneros como de sus enlaces polÃticos, los miembros de las Juventudes Peronistas de la Tendencia Revolucionaria.
En ese año 1973 Montoneros ya sufrÃa un proceso de contradicciones internas entre la realidad del proyecto de Perón y sus propias expectativas. No obstante siguieron aparentemente apoyando al gobierno aunque posteriormente se confirmó que mataron al dirigente sindical José Ignacio Rucci, por entonces Secretario General de la Confederación General del Trabajo (CGT), hecho que acaeció el 25 de setiembre de 1973 en el populoso barrio de Flores de la ciudad de Buenos Aires.
Si bien Montoneros no reconoció públicamente mediante un comunicado oficial este suceso como de su propia autorÃa -tal como era su costumbre operativa-, fue aceptado años después por varios dirigentes de la organización que ese atentado fue planificado y concretado por ellos para "tirarle un muerto a Perón" y demostrarle poder. La emboscada a Rucci ocurrió sólo dos dÃas después de las elecciones que consagraron a Perón por tercera vez presidente constitucional de Argentina, y provocó un verdadero terremoto polÃtico. El objetivo montonero aparentemente fue mostrar sus fuerzas y sus lÃmites desafiando al propio Perón, y reclamar con ello la cuota de poder que se les negaba dentro del peronismo. El sindicalismo ortodoxo, la CGT y el propio entorno presidencial— interpretaron este atentado como una abierta declaración de guerra.
[editar] La "Triple A" (AAA)
Aflora entonces el pleno protagonismo polÃtico de José López Rega, ex Cabo de la PolicÃa Federal Argentina, ex secretario privado de Perón y conocido también como Lopecito o El Brujo por sus inclinaciones esotéricas, quien fue ascendido a Comisario General en un solo paso e inmediatamente nombrado Ministro de Bienestar Social del gobierno. Ungido en una especie de ministro predilecto y consejero de confianza del lÃder, López Rega tuvo un importante rol en la lucha contra Montoneros, a quienes solÃa referirse despectivamente como la infiltración marxista. Su indisimulada intolerancia lo llevó a crear y apoyar financieramente con fondos ilÃcitamente desviados desde el ministerio a su cargo a la paramilitar Alianza Anticomunista Argentina o Triple A.
La Triple A contaba muchas veces con la colaboración operativa y de inteligencia militar para atentar violentamente, no sólo contra los cuadros Montoneros y las juventudes polÃticas de la Tendencia Revolucionaria, sino también contra cualquier ciudadano sospechoso de poseer una ideologÃa de izquierda.
[editar] El Primero de Mayo
El punto de máxima tensión en el proceso de expulsión de Montoneros del movimiento peronista se produjo el 1 de mayo de 1974, en ocasión de los festejos por el DÃa del Trabajo. Ya en el ocaso de su vida, en pleno ejercicio de sus facultades como Presidente de la Nación, e indignado por los cánticos ofensivos que entonaban las columnas montoneras (contra su esposa, contra López Rega y acusando al gobierno de "estar lleno de gorilas"), durante una gran convocatoria en la Plaza de Mayo Perón los llamó estúpidos e imberbes en un encendido y recordado discurso desde el balcón de la Casa de Gobierno. La reacción de los militantes montoneros y sus simpatizantes, provocó algunos enfrentamientos y la inmediata retirada de la Plaza de las columnas que respondÃan a la organización. Luego de dicho suceso, la jerarquÃa montonera pasa de hecho a la clandestinidad, y retoma sus operaciones militares, ahora ya en abierta contradicción con el peronismo oficial, y sin contar con la más mÃnima expectativa de apoyo por parte del lÃder del movimiento. El retorno a la actividad clandestina es reconocido formalmente por la Conducción Nacional de Montoneros en el mes de septiembre de 1974.
En esta etapa la dirigencia de Montoneros intenta un acercamiento más estrecho hacia el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), otra organización armada irregular argentina (en este caso de ideologÃa marxista-leninista-trotskista), quienes siempre actuaron desde una franca oposición al peronismo por considerarlo una mera expresión polÃtica populista del capitalismo y la burguesÃa.
La oposición cada vez más violenta de la derecha peronista -sostenida desde el entorno del propio Perón-, hacia las organizaciones armadas, se agravó más aún luego de la muerte del anciano lÃder, al asumir su esposa y vicepresidente MarÃa Estela MartÃnez de Perón la primera magistratura, cuya opinión y voluntad estaban bajo el control de José López Rega.
[editar] El secuestro de los Born
En medio de un clima polÃtico y social sumamente enrarecido y conflictivo, el 19 de septiembre de 1974 un comando montonero concreta el mayor secuestro extorsivo de toda la historia argentina. La organización obtuvo sesenta millones de dólares, por el rescate y entrega con vida de los hermanos Juan y Jorge Born (Bunge & Born), a los seis y nueve meses respectivamente. Los hermanos Born eran por entonces los principales accionistas del mayor conglomerado productor y exportador cerealero argentino. Durante este hecho murieron un empresario (el Sr. Bosch) y el conductor del vehÃculo (el Sr. Pérez) en que viajaban los secuestrados.
Dirigentes montoneros confirmaron que una parte del dinero fue derivada hacia Cuba con el fin de ponerla transitoriamente a resguardo, en tanto que el pago final de unos 17 millones de dólares fue cobrado y administrado por el banquero David Graiver, quien tenÃa sus oficinas en la ciudad de Nueva York y falleció en un dudoso accidente de aviación. En ambos casos hasta el presente ha sido un gran misterio el destino final de buena parte del dinero en efectivo producto del rescate. Las relaciones entre el régimen de Fidel Castro y los Montoneros no siempre eran de mutua afinidad. Por un lado han circulado versiones periodÃsticas sugiriendo que la fortuna de los Montoneros quedó finalmente incautada y confiscada en Cuba por orden de Castro, pero algunos ex funcionarios cubanos han declarado que todo el dinero proveniente de este mega secuestro les fue entregado a Firmenich, PerdÃa y Yaguer, algunas veces en forma personal y en efectivo, y otras en graduales y sucesivas remesas al exterior vÃa complejas triangulaciones financieras a través de bancos de Checoslovaquia y Suiza.
Los mencionados dirigentes montoneros jamás han dado precisiones ni respondido fehacientemente los cuestionamientos en tal sentido, y el destino final de los fondos del rescate se mantiene como un enigma.
[editar] Aislamiento y derrota
Con el transcurso del tiempo los Montoneros sufrieron un gradual aislamiento de la base popular peronista en que se apoyaban, hasta que fueron completamente derrotados por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, un gobierno militar que se inició en 1976 derrocando al endeble gobierno de la viuda de Perón, después de casi dos años de gran inestabilidad polÃtica y económica, una evidente inoperancia institucional, y la indiferencia de la gran mayorÃa de la población.
Con vÃas a aniquilar a sus opositores, este nuevo régimen dictatorial (cuyos dirigentes y cuadros militares habÃan sido entrenados en la famosa "Escuela de las Américas" a cargo de los EEUU, y en donde se les enseñaba entre otras materias técnicas de acción psicológica, tortura, y control de población) inició una polÃtica institucionalizada de secuestro, desaparición forzada, tortura y exterminio en más de trescientos cuarenta centros clandestinos de detención. Años después los defensores de tal régimen alegarán que éste "continuó la polÃtica ordenada por la Presidenta MartÃnez de Perón", a través de 2 decretos por los cuales en 1975 ordenaba "aniquilar el accionar subversivo".
El 2 de julio de 1976, Montoneros llevó a cabo un ataque con bomba contra la Superintendencia de Seguridad Federal de la PolicÃa Federal Argentina, que causó la muerte de 18 personas y heridas a otras 66.
Sin embargo, entre mediados y fines de 1976 la Conducción Nacional y los cuadros de más jerarquÃa partieron al exilio, en México. En aquel paÃs establecieron su "cuartel general", desde donde continuaron actuando. Hasta que en enero de 1978, la Conducción Nacional se replegó hacia Cuba, por motivos de seguridad, pues en esos dÃas un comando militar junto a militantes "doblados" intentaron atentar contra Firmenich en suelo mexicano. La operación pudo ser desbaratada gracias a uno de los integrantes del comando, Tulio Valenzuela, quien simulando estar "quebrado" y ser un militante "doblado", al llegar a México se puso en contacto con la organización y denunció la maniobra.
Luego de una estadÃa en La Habana, la conducción montonera se trasladó a Europa.
Durante el transcurso del "Proceso", la mayorÃa de los cuadros activos de la organización Montoneros fueron muertos o secuestrados, quedando a disposición de las Fuerzas Armadas o de seguridad como "detenidos/desaparecidos", y varios de ellos colaboraron activamente con las FF.AA. en la delación y entrega de sus compañeros guerrilleros.
No obstante, algunos miembros de la cúpula dirigente de Montoneros (Firmenich, PerdÃa y Vaca Narvaja), han sobrevivido. Algunos (tal el caso del propio Firmenich) han sido acusados de haber actuado como agentes de contra inteligencia y entregadores de sus propios compañeros por el fiscal Romero Victorica. Acusación de la cual salieron exonerados por una una total falta de pruebas (al no haber ningún testigo, testimonio ni escrito que los incriminase, y al plantearse la investigación en rumores, originados muchos en los propios enemigos de la dirigencia de Montoneros). A la par se dio la campaña de difamación de parte de un escritor norteamericano (Martin Andersen) como parte de una campaña psicológica norteamericana; la fuente del autor: un agente de la CIA (Robert Scherrer) al servicio del plan de Condor y del General chileno y dictador Augusto Pinochet.
[editar] Las versiones y rumores
En 1977, en Francia todo el arco Peronista y algunos "exiliados independientes" asistieron a una reunión "amplia" concertada por Villalón y Massera (representantes del ejército y la marina del proceso), en las inmediaciones del aeropuerto de Roissy (Paris). Por el "verticalismo" fue la derecha sindical, con Casildo Herrera. Por el sector combativo estuvo Raymundo Ongaro. A Montoneros se le presentaba la ocasión única para negociar cara a cara -y en terreno neutral- un pliego de reivindicaciones: salvar la vida y pedir por la libertad para todos sus presos y secuestrados, a cambio de un "cesse-le-feu" es decir un alto en las acciones militares montoneras contra la marina y el ejército. En tal contexto, no se debe olvidar que el "Ejército Montonero" reclamaba a Naciones Unidas un estatuto internacional de Fuerza beligerante. Asi presentado el asunto a la militancia, la conducción nacional designó al padre Jorge Adur (Capellán del Partido Montonero asesinado posteriormente cuando ingresaba al pais en el marco de la contraofensiva) para representar al movimiento en dicha reunión. Obviamente, Firmenich no asistió personalmente al encuentro. El padre Adur no pudo imponer sus reclamos al genocida, aunque la organización consiguió momentaneamente salvar la vida de varios militantes mientras procedieron a darse las negociaciones.
Como ejemplo de esta supuesta connivencia, se ha afirmado que la vivienda ubicada en Libertad 244 en MartÃnez, en el conurbano bonaerense, en la que Montoneros ofreció una conferencia de prensa que puso término al cautiverio de Jorge Born, era una "casa segura" del Servicio de Inteligencia del Ejército, propiedad de Nelson Romero y lugar al que concurrÃa asiduamente Rodolfo Silchinger, agente de la SIDE. En el sótano de esa vivienda el servicio de inteligencia mencionado habrÃa realizado interrogatorios compulsivos, tal vez en las semanas anteriores y posteriores a la conferencia de prensa. Estas versiones fueron propaladas por el fiscal Juan MartÃn Romero Victorica durante el año 1984, si bien debe destacarse que el fiscal era un duro crÃtico de la organización, por lo que la verosimilitud de las mismas es dudosa. Algunos ex-militantes montoneros, como Juan Gasparini (escritor radicado en Ginebra - Suiza) en su artÃculo "La CIA de los Montoneros", demuestra que los hechos fueron fortuitos -y que ningún cuadro militante involucrado en la operación cayó ni fue secuestrado por ello.
[editar] Actualidad
Actualmente Montoneros ha dejado de existir como organización polÃtico-militar. Muy pocos de sus militantes orgánicos han sobrevivido luego del exterminio que la dictadura efectuó con sus cuadros. Fue una de las organizaciones más castigada en pérdida de vidas de los más de 30.000 desaparecidos. Entre los que han logrado salvarse, existen aquellos que critican duramente a la que fuera su conducción nacional, algunos que intentan minimizar o negar su participación en esa época y otros sectores que, aún reconociendo muchos errores graves cometidos, reivindican su pertenencia y su práctica en la organización guerrillera enmarcándola en un contexto histórico y geopolÃtico.
[editar] Referencias
- Bonasso, Miguel. Recuerdo de la Muerte. Buenos Aires: Planeta. ISBN:950-742-437-7
- Ramus, Susana. Sueños sobrevivientes de una montonera. Editorial Colihue. ISBN:950-581-599-9
- Chavez, Gonzalo y Lewinger, Jorge. Los del ´73 (memorias montoneras). Editora De la Campana. ISBN:987-9125-13-4
- Falcone, Jorge. Memorial de guerra larga. Un pibe entre cientos de miles. Editorial De la Campana. ISBN:978-987-9125-33-5
- Guillespie R. Montoneros: Soldados de Perón". Grijalbo. ISBN:950-28-0235-7
- Sadi, Marisa. Montoneros, la resistencia después del final". Buenos Aires, Nuevos Tiempos, 2004.
- Gasparini, Juan. Montoneros, final de cuentas. Buenos Aires, Editora De la Campana. ISBN:987-9125-12-6
- PerdÃa, Roberto Cirilo. Otra Historia. Editorial Agora. ISBN:987-96235-0-9
- Anguita y Caparrós. La Voluntad. 5 Tomos, Editorial Booket. ISBN:987-58-0067-8
- Márquez, Nicolás La otra parte de la Verdad. Mar del Plata: Edición del autor, 2004. ISBN 987-43-8267-8
- Lanusse, Lucas. Montoneros - El Mito de sus 12 Fundadores. Buenos Aires: Vergara, 2005. ISBN 950-15-2359-4
- Larraquy, Marcelo y Caballero, Roberto. Galimberti, de Perón a Susana, de Montoneros a la CIA. Buenos Aires 2000. ISBN 987-9334-93-0
[editar] Libros relacionados con el tema
- Carranza, Octavio (2007), RadiiografÃa de los Populismos Argentinos, Buenos Aires: Liber Liberat. ISBN 978-987-05-3074-9.