EpipaleolÃtico
De Wikipedia, la enciclopedia libre
| Pleistoceno |
|---|
| ↑ Plioceno |
| Pleistoceno |
| ↓ Holoceno |
El EpipaleolÃtico o MesolÃtico es la fase final y postglaciar del PaleolÃtico, y es el periodo en el desarrollo de la tecnologÃa humana que precede el perÃodo neolÃtico de la edad de piedra. Su nombre deriva de la raÃz griega "epi", es decir "sobre" (el PaleolÃtico), y se prefiere como alternativa al MesolÃtico en áreas con impacto glacial limitado. Se sitúa a partir de aproximadamente el año 9000 adC, el perÃodo comenzó en el final de la época Pleistoceno y terminó con la introducción de la agricultura hace alrededor 8.000 años (aunque en algunos lugares, su duración fue superior).
Al culminar el Pleistoceno se manifiesta el final de la última glaciación mediante un cambio climático que da paso al Holoceno. Además, este cambio en el clima originó el periodo del EpipaleolÃtico. Distinguiéndose este por lo menos en el Oriente Medio, Anatolia y en Chipre, es decir, en áreas en donde la revolución neolÃtica (neolithisation) temprano y el cambio climático post-glacial no es muy marcado.
Las temperaturas aumentaron y luego se estabilizaron. Debido a esto, se produjo un deshielo que dejó muchas zonas al descubierto y listas para ser habitadas por el ser humano.
Los cambios en el clima también provocaron cambios en la vegetación (hubo una expansión del bosque) y, además, en la fauna. Las grandes especies (como el mamut por ejemplo) o se extinguieron o emigraron debido a que no disponÃan del alimento al que estaban acostumbrados.
Sin embargo, se desarrollaron otras especies propias del bosque (corzos, ciervos, conejos, etc.).
Por todo esto, los individuos que vivieron durante este periodo tuvieron que adaptarse a la nueva situación. Debieron hacer modificaciones en su tecnologÃa y estrategias de caza para asà poder obtener los nuevos recursos. Los cazadores-recolectores del EpipaleolÃtico hicieron herramientas relativamente avanzadas, hechas del pequeños trozos de pedernal o con láminas de obsidiana, conocidas como microlitos que eran unidos en instrumentos de madera. Eran generalmente nómadas, aunque en la cultura de Natufiense del Levante español hicieron establecimientos permanentes.
La caza se volvió más controlada debido a que ahora el contacto entre el ser humano y el animal era más directo.